Como marco introductorio Renato Gómez
Herrera, documenta que en los años cuarenta las computadoras eran roperos de
metal llenos de bulbos a los que se les llamo “cerebros electrónicos”; puesto
que sabían cómo hacer sumas y restas. A partir de esa década las computadoras
comenzaron a tomar relevancia en televisión, cine y dibujos animados.
Más tarde la industria evolucionó
de tal manera que los grandes aparatos se sintetizaron en otros con mayor
facilidad de operación; tan es así que ahora ya es común ver computadoras personales
sin teclado, ni CPU, ni mouse, solo con un monitor que resume las funciones de
los aparatos antes citados.
¿A nuestra imagen y semejanza?
En este apartado Gómez Herrera, comienza con el desglose del término
robot que según el escrito La
inteligencia artificial, fue una palabra introducida por Karel Capek,
escritor checo. En este sentido, se amenaza con que los robots serán parte de
nuestra vida cotidiana. Es en el siglo XX donde comienza a tener sentido esta
afirmación, puesto que el ser humano reproduce el mito de la creación para no
estar solo; sin embargo la interrogante es ¿de qué tipo? Que nos sean útiles y
podamos interactuar con ellos de una forma cercana, casi natural.
Justo en esta parte dónde se compará al ser humano con Gepeto que
sueña con darle vida a un muñeco de madera para no sentirse solo; es cuando
llega a mi mente la película Ex Machina, donde
Nathan,
crea diferentes robots cada vez más evolucionados hasta llegar a AVA que finalmente adquiere conciencia y
logra vencer las pruebas que su creador le realiza.
¿Puede la inteligencia ser artificial?
En primer plano la inteligencia artificial (IA) se define como el
medio por el cual las computadoras, los robots y otros dispositivos realizan
tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana. La IA agrupa un
conjunto de técnicas que mediante circuitos electrónicos y programas avanzados de
computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos inductivos y
deductivos del cerebro humano.
¿Qué podemos esperar?
Por una parte se han hecho cuantiosas predicciones de lo que la aplicación
de las técnicas de IA traería en el futuro; algunas podría ser realidad en poco
tiempo y otras parecen francamente especulativas; en este sentido coincido con
el autor se han hecho múltiples trabajos para el desarrollo de la tecnología en
campos inimaginables como agropecuario, educativo, farmacéutico, médico, entre los
más importantes; sin embargos se han intentado realizar otras investigaciones
en las que no se ha avanzado como se espera.
¿Y la gente?
Muchas
interrogantes pasan por la mente al leer textos como este: Inteligencia Artificial, existen muchas expectativas, pero ¿realmente
será tan fantástico?; otra interrogante que expone Gómez Herrera me dio mucho
que pensar: ¿Qué pasará, por ejemplo, con
la enorme cantidad de seres humanos que no tienen acceso a la educación ni a la
tecnología? Pienso, no será necesario primero contribuir a disminuir la
brecha digital tan marcada entre los países del orbe, incluso y aún más
preocupante las brechas que existen en países como México, dónde el desarrollo tecnológico
es infinitamente diferentes de norte a sur y de este a oeste. En este sentido ¿qué pasara con las relaciones humanas y con
la economía, con la enorme brecha entre ricos y pobres, entre desarrollo y subdesarrollo?
Con la aparición y desarrollo de aparatos “inteligentes” como celulares y
otros medios electrónicos de comunicación, las relaciones humanas sufren un
deterioro; puesto que cada vez hay mayor contacto con las pantallas de dispositivos
electrónicos que con los seres humanos de nuestro circulo de interacción;
considero además como en la pregunta anterior, que se marcará aún más la brecha
digital entre países en desarrollo y aquellos que aún están en vías de
desarrollo y peor aún con aquellos que se consideran subdesarrollados. Sobre lo
expuesto, considero que los trabajos de desarrollo tecnológico deberán
realizarse en pro de la humanidad, es decir, que estos trabajos contribuyan a
la disminución de la brecha digital, no para marcar mayormente diferencias, que
se establezcan políticas públicas para que el ser humano se sirva de la
tecnología y no esta se aun medio que coadyuve a la violación de sus derechos
humanos primordiales, como es el caso de los enfrentamientos bélicos.
A manera
de conclusión, creo como el autor de este escrito que la inteligencia artificial
y el desarrollo tecnológico estarán al servicio de una minoría. Si por el
contrario, la inteligencia artificial se utilizará para lograr que todos en
este planeta accedan un mejor nivel de vida en estricta relación con el medio
ambiente, tal artificio será realmente inteligente.


